jueves 19 de marzo de 2009

Alumbral I

Trazo el espejo maquillado


Y desbordo mis manos
Y el transformismo del rostro anulado, abierto

Y la violación, la seducción al mundo de facto

Y el vino derramado sobre la fuente
de agua turbia
y
en el día ennegrecido,

un nuevo devenir…

miércoles 3 de diciembre de 2008

Crónica de un Recuerdo


“La palabra es una anomalía eviterna del hombre. Los seres clarividentes ven esa deformidad mental, que forma una giba delante su boca”. Parada. No hay panzas, no hay chicos, no hay rostros con años agobiados. Derecho a permanecer sentada. Retorno a la hoja. No a la lectura. De la giba de Juan Filloy parió una cosquilla que brota de la rodilla y recorre mi pantorrilla. ¿Mi? No cae, recorre. Serpentea salitrosa y amenazante en un derrotero que va colonizando los territorios dérmicos. “It’s my way”. El son de un mp4, dos asientos en diagonal, es tan suyo, son de sol, como la pantorrilla que va redimiéndose a su húmedo imperio en cada conquista fluvial, en cada súbito cambio de marcha. Es su ritmo sincopado de bondi en verano. “Chek, chek, chek, chek up my melody”. De polleras que develan los valles estivales, tiempo de cosecha de mosquitos, silbidos y cera. Tiempo en que una palabra sólo nace en clepsidra, sin poliéster ni algodón que detenga su devenir. Y así encierra su cauce semiótico en un dique circular de pegajosa potestad háptica. “Los seres clarividentes ven esa deformidad”. La giba es mi tobillo que ahora también es suyo en un fundirse de piporradioalcuadrado que me expulsa. Frenadón. Vocinas. Limp Bizkit, incesante cortina de fondo. Descubro una señora atiborrada que mira de reojo mi estar sentada. Pero estoy leyendo. Estoy mirando los garabatos entramados en negro sobre un fondo amarillento. El tapiz salta al respaldo que oficia de escudo ante la intermitencia de bolsas y codos desmoronados. Mi rodela ilustrada con ideogramas en liquid paper, continuados ese cartel de la Av. Gral Paz, con su caño chorreado de liquid y aerosol que dialoga con mi canilla deslizada en una gota de sudor que alcanzará la sandalia arrostrando su secreto perfecto. “Its my way. My way or the highway”. Y el desastre de una suela humedecida y la señora desbordada disparada hacia un asiento vacío cerca de la puerta de descenso; y su codo en mi costilla es prefacio de una mochila que avanza por el mismo espacio en que mi pie recibe, extasiado de calor, su libación; y el frenazonononón culminante en que mi rodilla saborea el plástico filoso del asiento, caricia rugosa en la que el círculo resplandece como orgásmica culminación de una supernova.
(…)
Por la ventanilla el calor es una mano vendiendo estampitas. Y por acá, es el parir del recuerdo negado que se reintegra límpido y ávido, aunque estéril como pulsera pasada de moda: ayer tenía turno con el endocrinólogo.

martes 23 de septiembre de 2008

TEMPORAL


Tendré que cerrar los ojos, cerrar los labios cerrar la boca y resguardar la piedra verde.
La piel se abrirá en la tierra, los pies ateridos, la palpitación de la guerra inminente.
Mi garganta absorberá la sed de mil vidas en obscenos torrentes de concupiscencia.
Pero con los ojos callados, refulgentes en su verdura de tierra negra, de hielo precámbrico, de magma iridiscente, el contenido temporal que despertará la anciana sabiduría de las piedras arrastrará los sedimentos de las vacuas formas especulares.
Sucias copias.
Vacías y sucias del eterno errar, de tanto manoseo, de tanto reflejo indefinido, de tanta búsqueda, de tanta roca repiqueteando, de tanto viento rebotando su aullido en la quebrada.
En el silencio intolerable.
En las grietas encanecidas.
Dos pupilas de resplandor primigenio, serán el grito verde que despertará el tambor de la montaña.

miércoles 11 de junio de 2008

Calorao

La hoja pasó y en su roce el calor dorado la perturbó hasta el enrojecimiento otoñal... Qué calor. El calor como un ardor que despierta mejillas, labios y sienes, calor que encoje hombros y revuelve ombligos, calor de mente exhaustada en la ebriaguez de perderse en sus propios laberintos boscosos. O calor de piel enamorada del aire, que desarmada en el calor de éste lo sufre el desengaño de ser ropa humedecida. Tal vez, O, tal vez calor vibrante en las manos que se saben extensión de un cuerpo que se sabe infinito. O el de la tibieza del ensueño depositado en la piel dormida. O el del amor secreto de mi pecho hacia tus ojos. O el de la iracundia encarnizada. O el del otro volcán, el de estrellas ardientes... Calor cálido de la llamarada inflamada por la chispa crepitante de los cielos enardecidos

sábado 31 de mayo de 2008


Esa pulsión que nos atraviesa y desarma

despertar y saberme un ladrillo del muro que debe cumplimentar con anónimas funciones, distribuidas por un anónimo Tepeu o tal vez un Gucumatz desplumado por el smog... despertar y saber que un ladrillo vacío es sólo un hueco, un mirador en el muro, pero saberse un traspaso del muro incapaz de derribarlo...

Despertar y saberme luz, densa vitalidad y unidad en mis secretos caminos...

Despertar y ver que en sus ojos mis fugas retornan en un fugaz encuentro conmigo que ya dejé de ser yo para ser yo...

Despertar y reconocer en la calidez de su abrazo que hay otra calidez y es la mía en la que me redescubro...

Despertar y ver en la multiplicidad de sus silencios un reparo de la palabra, una tregua, porque es la forma derrocada y la continuidad de lo que no peligra en la lid de las estrategias que nos atraviesan... pero no nos desarman

sábado 24 de mayo de 2008

danza final del guerrero


Cuerpo,
danzás un abrazo a este estremecimiento que te regaló aquellas sagradas dulzuras de numénica calidez;
que te embistió a correr, que te abandonó en la carrera de los signos; que te alabó en la luz de las sensaciones;
que te desdeña aunque sólo en tu iridiscencia se entrega a los vientos del sol.
Cuerpo, hoy soy débil, hoy no puedo ser tu soberana, sólo puedo entregarme a tu palpitar, a tantear la navaja que te atraviesa el pecho. Esta mañana, cuerpo, me han derrotado, y sólo tu aura es el puente
Danzás un abrazo cuerpo,
a este sólo dolor que murió en tu regazo,
y te contempla embelezado, entregado, resucitado...

jueves 22 de mayo de 2008

muñeca de colección

Pecho de plomo, cuerpo inerte, cuerpo estacado
cómo, si sólo soy una lágrima ardiente que me clava en el despojo
me disfrazo en los días
me encierro en las horas
pero no soy más que un trozo oxidado
en la inercia de no mirar más que hacia adentro, hacia adentro espiralado
no puedo caer, no encuentro siquiera un abajo